Espiritualidad cultural de resistencia y sensibilidad social


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Por:Jorge Guerrero Veloz 

Crédito.-𝐀𝐩𝐨𝐫𝐫𝐞𝐚.En estos tiempos tormentosos de pandemia mundial, producto del COVID19 se hace necesario, -más que nunca- retomar estos elementos que nos caracterizaron como pueblo Venezolano y sociedad única; con altos valores basados en la solidaridad, hermandad, respeto y humanismo. Más allá de una minoría poderosa, pudiente, que se enriqueció explotando a la inmensa mayoría; viviendo de sus groseros privilegios, a costa del estado y los recursos naturales del país.

En ese marco, el tema que les quiero compartir, en este momento crucial de la humanidad, es la Espiritualidad Cultural de resistencia, que no es igual a la resignación y le coloco cultural , porque para nosotros es parte del arraigo y del sentido de pertenencia a un pueblo o una comunidad, un grupo étnico- aunque es pertinente aclarar, la Espiritualidad a la cual hago referencia no tiene nada que ver con la visión racista, colonial y negadora de la iglesia católica apostólica romana, -ni mucho menos es religiosa- más bien, son las maneras, son las formas de expresión, de asumir y reinterpretar junto a la naturaleza y la cosmogonía, nuestras creencias en la entidades superiores.

En el caso de las comunidades Afrovenezolanas, las cuales -primero en la mayoría de los casos, fueron pueblos indígenas antes de la colonia y luego pasaron a ser haciendas y después pueblos o comunidades- nos impusieron los colonialistas, en mutuo acuerdo con la santa iglesia católica apostólica romana, sus santos, es decir, nos enviaron sus curas o párrocos u obispos, para que nos evangelizaran; y junto con ellos, en esos barcos, las imágenes de todos sus santos y santas, de acuerdo a su criterio, así como, impusieron la categoría de santo o la santa patrona, a cada pueblo o ciudad.

Hasta ahí todo iba en una direccionalidad, pero al considerar otros elementos de su visión, hay que agregar que estos procesos fueron sangre, humillación y dolor, no solo

Para quienes se sometían, peor les iba a todos aquellos que se negaron a aceptar la impuesta religión colonial, quienes eran castigados hasta perder la vida.

Es pertinente señalar, que sin la Fuerza Espiritual de las y los descendientes de las y los africanos, hicimos una reinterpretación, que NO es Ni significa sincretismo; le dimos otra dimensión apegada a lo terrenal, a la naturaleza, al medio ambiente, es decir, a la vida humana.

De esta fuerza espiritual, se desprende el conocimiento ancestral de nuestros curanderos y curanderas, conocedores y conocedoras de plantas, capaces de curar con hierbas y rezos una culebrilla, un mal de ojo, sobar torceduras de pies, curar picadas de culebras, realizar reliquias de protección contra el mal, el buen uso de las plantas medicinales -para preparar los llamados hoy día remedios artesanales- para todo tipo de enfermedad – entre otros remedios y enfermedades como las del alma.

Todos estos elementos han tenido las prácticas de ser acompañados con rezos para restablecer el bien y la fuerza hacedora, del ser humano -que sin la fuerza espiritual que cada uno de ellos le ponen- no tendrían efecto.

A propósito de estos fenómenos que irrumpen en este tiempo histórico, hoy día, la Espiritualidad Cultural de resistencia, se manifiesta y se hace presente en dificultades como estas, y es la manera de cómo, en nuestras comunidades, Afrovenezolanas enfrentamos las adversidades, -muy a pesar de la difícil situación- nos mantenemos con optimismo y esperanzados, sabiendo que desde los tiempos coloniales nuestros abuelos nunca se rindieron, más allá de esa historia vergonzosa de la esclavitud, jamás pudieron los colonizadores, doblegar su espíritu inquebrantable, aquel que les permitió sobrevivir y sobreponerse ante los nuevos tiempos. Hemos visto, muchísimos ejemplos, Hace un par de días me pasaron una serie de videos, donde los parranderos desde su creatividad ancestral, a través de cantos y tambores le pedían con mucha fuerza y fe a San Juan, que intercediera o metiera su mano, para que librara al pueblo venezolano de esta pandemia del COVID19. Aquí reaparece nuevamente la Espiritualidad Cultural de Resistencia, es decir, se manifiesta, la expresan y la ponen en práctica.

El pueblo Afrovenezolano como protagonista, sin intermediarios, como siempre ha sido; eso, sin dejar de contar con la fuerza espiritual de los seguidores de la Reina MariaLionza, el Negro Felipe y Guaicaipuro, quienes, son las Tres Potencias Espirituales de Venezuela y, por otro lado, los Espíritus de la Sabana, el Anima de Pica Pica, el ánima de Taguapire, José Gregorio Hernández -entre otros-.Nuestro pueblo humilde, pero muy rico y poderoso en su Fe, invocan con sus fuerzas espirituales, estos elementos desde su alma, desde su corazón, desde su conciencia, desde su alma, desde su ser y cosmogonía.

Estas corrientes espirituales de culturas de resistencias, existen en nuestro país y tienen identidad cultural y espiritual, muy arraigadas en la memoria histórica y colectiva; aquello que Alejo Carpentier llamo, Lo Real Maravilloso.

Otro tema trascendental a reflexionar, es la Sensibilidad Social, Hoy día, a través de las redes sociales y otros medios de propaganda, se nos quiere presentar o, más bien importar valores culturales de occidente, donde el dinero para esas sociedades juega un papel determinante en el relacionamiento social; es decir, si no tienes dinero no eres nadie, si no tienes un teléfono celular de tal o cual marca, no eres nadie, si no tienes un carro de tal marca no eres nadie, si no vives en tal o cual ciudad o no has viajado a las mismas, no eres nadie, si no perteneces a tal corriente religiosa poderosa y colonial no eres nadie , si no vas o te atienden en tal clínica o tal doctor no eres nadie, si no comes o compras en, o cual restaurant o supermercado no eres nadie; en fin existe una decena de pseudo-valores deshumanos, impuestos, que condicionan a los seres humanos -promovidos por el capitalismo- a pertenecer, a no ser, sino se expresan a través de los elementos descritos, para ser entonces, alguien. Esto ha traído como consecuencia, la perdida de la Sensibilidad Social con el otro, es decir, nos intentan imponer ese modelo, que bloquee los sentimientos de solidaridad -con grupos e individualidades- que por alguna razón tuviesen problemas económicos, culturales o sociales.

Lastimosamente, estas experiencias vinculas a la pérdida de la Sensibilidad Social, nos conllevan a hacer una revisión profunda sobre esta realidad, Esto no se trata de politizar la sensibilidad social por una tendencia o por otra; estas reflexiones están encaminadas a que en estos tiempos de cuarentena o aislamiento social obligatorio, producto de la pandemia mundial por el COVID19, nos permita recuperar estos elementos esenciales que forman parte de los valores que nos han caracterizado, como un país con una inmensa riqueza basada en la solidaridad, el humanismo , la fraternidad, la amistad y por ende la Espiritualidad y la Sensibilidad, otro buen ejemplo a seguir es, lo que en nuestros pueblos llaman la Cayapa, una práctica utilizada cuando se trata de ayudar al otro, o para realizar trabajos colectivos en función de bien común o del vecino, el amigo entre otros, así mismo hemos visto a los pescadores de los pueblos Afrovenezolanos como lo son, Choroni, Cata, Cuyagua, en sus caladas de pescados para la venta y luego una buena parte es repartida a la comunidad, haciéndose énfasis en los más necesitados, como también para los comedores escolares donde estudian sus hijo e hijas, sencillamente esos somos nosotros.

Para avanzar en lo humano y su recuperación como riqueza y fortaleza, necesario es comprender y sentir el dolor del otro, dolernos del ser humano, tenderle la mano a quien lo necesita. No podemos sacar provecho o ventajas y beneficios de hechos y situaciones circunstanciales o coyunturales como lo expresa el marketing del capital. Enterremos la mezquindad y el egoísmo. Pongamos nuestras fuerzas espirituales en sintonía con el universo, para buscar el equilibro armónico con la naturaleza y de esa manera recuperar la Sensibilidad social y sus espacios ricos en salud, en reconocimiento del otro y sus circunstancias, en la mano fraterna y amiga, en el respeto y el amor que surge del deseo del bien común y la justicia necesaria, en estos tiempos de pandemia mundial, donde nuestros ancestros lograron dejar el legado espiritual de su coraje, de su espiritualidad inquebrantable y del sello inconfundible de una América libre, soberana y casa de todos sus habitantes, libres y con derechos.

#QuedateEnTuCasa

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